Una noche mágica en Oberá:

Del Monte Restaurante

Entrada del Restaurante Del Monte

Un rincón de música y sabores, con mucha identidad, que hace alquimia de cocina clásica y cocina misionera.

Oberá es el corazón  de Misiones en el que late toda la diversidad que caracteriza a la tierra colorada. La noche obereña se nutre de lugares cálidos en los que disfrutar es la consigna.

Y allí surge Del Monte Restaurante, que se encuentra ubicado en un antiguo galpón restaurado, que para 1960 funcionaba como un lugar de acopio de las ponchadas de yerba canchada. Hoy, esa historia de producción se ve rescatada y retratada a través de una arquitectura sencilla y minimalista

Los viejos portones de chapa corredizos de este noque yerbatero, en perfecto estado de conservación, se abren todo el año, de jueves a sábados por la noche, y los domingos al mediodía, durante el otoño y el invierno.

Al ingresar al local, el visitante puede observar las cabreadas a 10 metros de altura, la madera y el cemento, detalles de infraestructura que le dan a Del Monte una ambientación única, que mezcla lo industrial con la calidez de una atmósfera tranquila y contenedora.

Las luces cálidas, una cocina a la vista de los comensales, un espacio acogedor de living, y una amplísima barra, le dan a Del Monte una apuesta estética que, sin estridencias, lo hacen ideal, para compartir un momento placentero con otros y disfrutar de las diferentes exquisiteces que nos entrega su carta.

Hacia un universo de sabores

El Chef Marcelo Prozapas nos agasaja esta noche convocándonos a la barra de Del Monte para una degustación de tres momentos casi iniciáticos para conocer los secretos de esa cocina ecléctica que mezcla lo nuestro y lo del mundo. Es el instante en el que vamos a sorprendernos con la complejidad de lo sencillo.

Y comenzamos con una de las especialidades en Del Monte que es la adaptación del revuelto gramajo, un clásico de los bodegones porteños, aquí resignificado por la incorporación del producto de la tierra colorada.

Esta versión es con huevo de la chacra revuelto con chorizo ahumado, cebollita verde y puerro, acompañado de mandioca frita y una suave mayonesa de ajo

Minutos más tarde conocimos la ruculeta, que es la clásica provoleta, cocinada en su molde de hierro, pero bañada con pesto de rúcula de la zona, tomates en tres texturas y olivas negras. Esta delicia recibe un toque fantástico  como los son pequeños triángulos de pan de pizza que se embeben en ese pesto y obtienen un sabor inolvidable.

 

Cerramos este viaje de aromas con la presentación de dos variedades de carnes como plato principal:  un ojo de bife con tomates asados al malbec, acompañado por una guarnición de bastones rústicos de mandioca frita, y un filete de boga del Paraná, con una jalea de naranjas y maracuyá, servido con un salteado de vegetales al estilo oriental y teriyaki.

Restaurante Del Monte. Costa Rica 334. Oberá.

Jueves a sábado a partir de las 20. Domingos de otoño e invierno al mediodía.

Calificacion

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